El ex ‘Rey Midas colombiano’ no es el único que está en problemas por DMG

  • El cierre de la empresa DMG ha desatado la ira de los ahorradores colombianos
  • Miles de personas han perdido todo su dinero y piden la cabeza del presidente Uribe
  • El escándalo amenaza la reelección del mandatario en 2010

Por EUGENIA REDONDO (SOITU.ES)
Actualizado 28-11-2008 23:19 CET

Antidisturbios armados con todo el equipo se enfrentan a miles de manifestantes enfurecidos convirtiendo las calles en una auténtica batalla campal. Se ven coches ardiendo en la vía, varios edificios han sido saqueados y algunos órganos públicos atacados. El escenario es la ciudad colombiana de Mocoa, muy cerca de Ecuador, que ha cerrado sus fronteras en esa región a causa de los disturbios. Pero no, esta vez no tiene nada que ver con la guerra ni con la luchas indígenas por la tierra. La palabra clave es “ahorradores”. Se repite en toda la prensa colombiana. Son “ahorradores defraudados” en pleno ataque de cólera por el cierre de las ‘pirámides financieras’, un nuevo escándalo que ha puesto en jaque al Gobierno del país. Todo empezó con la detención del Daniel Murcia Guzmán, el ‘Rey Midas Colombiano’, dueño de la empresa DMG, intervenida por supuestas conexiones con el narcotráfico y el lavado de dinero. Han pasado menos de dos semanas, pero en Colombia ya se siente. Éste no será un escándalo más, y menos para el presidente Álvaro Uribe.

(EFE)

Arde Mocoa.

Ni violar el territorio ecuatoriano y saltarse a la torera todas las normas internacionales para bombardear un campamento de las FARC, ni utilizar los símbolos de la Cruz Roja internacional en el rescate de Ingrid Betancourt —violando otro puñado de leyes—; ni siquiera el escándalo de la parapolítica que tiene a medio Congreso colombiano —muchos de ellos cercanos al presidente— en el ojo del huracán. Tampoco la ‘Yidispolítica’ —el supuesto soborno a una congresista para aprobar la reelección del presidente—, ni el sonado caso de los ‘falsos positivos’. Ninguno de estos casos ha conseguido despeinar al Ejecutivo colombiano con Uribe —el presidente con las cotas más altas de popularidad que ha habido en Colombia— a las riendas. Nada le ha hecho tanto daño como la imagen de Murcia Guzmán, héroe del proletariado de un país con unas desigualdades tremendas, descendiendo del avión que le deportó desde Panamá, esposado y escoltado como un terrorista.

¿Uno de los peores días de la presidencia de Álvaro Uribe?, pregunta la revista colombiana Cambio, en un editorial. Foreing Policy va más allá preguntándose ¿Sobrevivirá Uribe a las ‘pirámides’? La prensa local cree que esta vez Uribe no se librará del vendaval porque, al contrario que otras veces, al mandatario le ha tocado dar la cara, su propia cara. Y la bofetada ha sido gorda.

La ira se extiende y cada vez más colombianos, afectados o no por el cierre de las ‘pirámides’, señalan al Gobierno como el culpable de la crisis por no haber actuado a tiempo o, lo que es peor, por estar involucrados en el fraude. Comenzó como un pequeño bulo y se ha extendido como un reguero de pólvora . “Uribe le quitó la plata a la gente”; “se trata de un corralito financiero”; “nos empujaron a meter el dinero allí y luego se lo quedó el Gobierno”. Estas frases son sólo una pequeña muestra de las quejas populares que retumban en todos los rincones del país suramericano.

En los últimos días se han precipitado los acontecimientos. La publicación de la fotografía de uno de los hijos del mandatario con un directivo de DMG no ha ayudado a calmar los ánimos, si bien es cierto que no es el único escándalo que ha sacudido a los allegados del presidente Uribe. Se han destapado las conexiones entre varios congresistas con altos cargos de la ‘pirámide’ y además ha salido a relucir un proyecto de ley propuesto por una diputada uribista que pretendía beneficiar al modelo de negocio de DMG.

La última perla es la investigación que acaba de abrirse para verificar de donde salieron los fondos con los que recogieron más de cinco millones de firmas para apoyar el referendo por la reelección de Uribe. Las versiones de algunos medios apuntan a que uno de los donantes fue Provitec, una empresa subsidiaria de DMG.

La reelección, tocada de muerte

Sin encuestas a mano para averiguar en qué punto se encuentra el apoyo popular al presidente Uribe, las primeras consecuencias del ‘efecto DMG’ no se han hecho esperar. El dirigente, que ansiaba realizar una “pequeña” reforma constitucional que le permitiera lanzarse a un tercer mandato en 2010 (hace unos años cambió la ley para poder presentarse en 2006), se ha quedado con las ganas.

Ocurrió el martes, el día que el Congreso tenía que votar la propuesta para llevar a cabo la reforma de la Carta Magna. Contra todo pronóstico, dos representantes del Partido Conservador, Orlando Guerra y Miriam Paredes, le retiraron su apoyo. Uribe no contó con el peso del electorado regional en sistema presidencialista colombiano. Guerra, representante por el departamento de Putumayo, uno de los más afectados por la estafa, rechazó la iniciativa oficialista a petición de los ciudadanos a los que representa, según aseguró él mismo. Muchos analistas creen que, sin estos apoyos, los uribistas deben olvidarse del 2010 y guardarse su propuesta hasta 2014.

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